Como sabéis, una de mis líneas de investigación es la distribución de la población a escala interurbana, estudiada desde la perspectiva de la ecología factorial. Sobre esta cuestión hay varias entradas en el blog (como esta, o esta otra sobre el Gran San Miguel de Tucumán, por poner dos ejemplos). También sabéis que los diferentes cambios en la manera de obtener la información de los Censos de Población cercenaron prácticamente de raíz, al menos en España, la posibilidad de continuar con esta línea de investigación.
Pues bien, el nuevo Censo de Población 2021 ha cambiado esta situación; y digo nuevo no sólo porque sea el más reciente, sino también porque ha supuesto un cambio de paradigma en lo relativo a la obtención de información, es el primer censo español basado en registros. Pero en lo que a nosotros nos interesa, la gran novedad es que, de nuevo, hay disponible una gran cantidad de información temática referida a la población -menos a las viviendas y edificios- a escala de sección censal. A ello se une la disponibilidad de información relativa a la renta a esta misma escala, correspondiente también a 2021, y referida al mismo seccionado, por lo que, desde el punto de vista espacial, ambas fuentes -Censo de Población y Atlas de distribución de la renta de los Hogares- son perfectamente compatibles. Todo ello posibilita la vuelta a la realización de estudios de ecología factorial, lo cual es una excelente noticia. En una entrada futura me centraré en un estudio que hemos realizado, empleando ambas fuentes -Censo y Atlas- sobre el área metropolitana Málaga/Marbella.
Sin embargo, hay un par de cuestiones a las que me gustaría hacer referencia, y que tomo directamente de las conclusiones de ese estudio. Cuestiones relacionadas no tanto en lo relativo al método -ampliamente probado y contrastado en una línea temática con décadas a sus espaldas-, como a la comparabilidad de los resultados. Comparabilidad en dos direcciones. Por un lado, resultados obtenidos en investigaciones anteriores aplicadas a diferentes espacios urbanos españoles. En su momento no pudieron contar con datos de renta, empleando, en su defecto, proxis.; pues bien, sería interesante, a la hora de saber si las realidades detectadas en los ochenta y los noventa siguen presentes, repetir con las variables entonces utilizadas, y empleando la misma delimitación espacial, el análisis, comparando los resultados obtenidos con los derivados de la introducción de la renta. Por otro lado, con investigaciones, aún por realizar, de este mismo corte y con el uso de la renta: como en el apartado metodológico hemos indicado, la selección de variables es crítica en lo relativo a la obtención de los resultados finales, por lo que, estricto sensu, resultados de análisis metodológicamente iguales sólo serían comparables si las variables con las que se los alimenta son equivalentes. Nosotros hemos mostrado la viabilidad de acometer de nuevo estudios de ecología factorial en este nuevo contexto de disponibilidad de información a escala intraurbana temáticamente relevante, lo que permite reflotar esta línea de investigación. Quedaría, a partir de aquí, alcanzar una suerte de acuerdos sobre las variables a emplear -renta, por supuesto-, con el objetivo de incrementar la comparabilidad de las investigaciones futuras.